bomba de gasolina para vocho

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¡La historia del vochito!

28 Feb , 2019  

Bomba de gasolina para vocho

A todos nos queda un nostálgico recuerdo del vochito y es que ya se dejó de fabricar en la única planta del consorcio alemán que aún lo manufacturaba de manera continua desde mediados de siglo. En México y para muchos países alrededor del mundo, el vocho fue mucho más que un simple auto. Para miles de familias mexicanas fue su primer medio de transporte, el vehículo en el cual aprendieron a manejar nuestros abuelos, nuestros padres e incluso muchos de nosotros.

Su creador, el doctor Ferdinand Porsche, nació en la ex Checoslovaquia que tenía como gran pasión la electricidad. Al final de su carrera, los inventos de Porsche sumaron más de 380, incluyendo al Volkswagen, incluyendo las bombas de gasolina para vocho.

Luego de haber contribuido para la creación de diversos vehículos, incluidos algunos modelos impulsados por motores eléctricos, en 1906 recibió una oferta de trabajo de Austro-Daimler (una filial de Daimler), que le ofrecía el puesto de director técnico. Ferdinand no pudo resistir la tentación y a sus 31 años de edad aceptó el cargo.

Los años posteriores los pasó perfeccionando los diseños existentes de la firma, hasta que el señor Porsche recibió el llamado para ayudar a su país. Por ahí del año de 1911, y Europa había comenzado a armarse para la inminente Primera Guerra Mundial. Muy pronto, Ferdinand se vio construyendo aviones y dirigibles equipados con motores potentes y ligeros.

Así como resultaron las cosas a los 55 años de Ferdinand Porsche, incursionó en los negocios por su cuenta, con “Porsche Engineering Office” fundada en Stuttgart (Alemania) en 1931, resultaría crucial para el futuro de Volkswagen. A partir de este punto, sus diseños para el carro comenzaron a tomar forma, aunque de una manera espasmódica.

El año 1948 marca un año histórico para Volkswagen, ya que llegó a Wolfsburg un ejecutivo que anteriormente había trabajado para una subsidiaria europea de General Motors. El ingeniero Heinrich Norhoff de 50 años, se dirigió a sus 8 mil 400 trabajadores y dijo que; todos y cada uno de ellos dependen que el nombre de Volkswagen se eleve a las máximas alturas o se hunda en el más. Aunque los problemas no desaparecieron de inmediato, la situación de la fábrica fue mejorando.

En 1964 la producción y mantenimiento de sedanes había superado las 800 mil unidades y la marca del millón estaba cerca. Llegó 1967, el último en que la factoría de Volkswagen estuvo bajo el mandato de Heinz Nordhoff, autor del llamado “Milagro de Wolfsburg”, es decir, el legendario hombre que logró rescatar de la ruina a la planta, para convertirla en la más grande y productiva de Alemania.

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