Animales

La domesticación de los perros

15 May , 2018  

 

Según National Geographic, vivimos con alrededor de 400 millones de perros, ruidosos, inquietos y pensativos, compartimos nuestras casas y todo lo demás. Pero no sólo nosotros tratamos de investigarlos a ellos, estos animales nos analizan, nos observan, nos escuchan y registran cada gesto recabando conocimientos para su base de datos, pues de ello, depende su vida desde hace miles de años.

El lobo es el primero de todos los perros, en su evolución, se podría afirmar que los humanos tuvieron que ver. La búsqueda de comida reemplazó a la caza y las características que se los permitían desaparecieron, se volvieron más dóciles, pequeños y estaban más dispuestos a trabajar.

Ahora, si trabajaban duro recibían premios de los humanos, la coevolución de los hombres y los perros se muestra reflejado en la domesticación y la inteligencia de los canes. En 1959, en Siberia iniciaron experimentos para adiestrar zorros, se fueron creando crías más amistosas, pero, tras algunas generaciones, los zorros comenzaron a parecerse a los perros.

En la guarderia para perros, las crías se enfrentan a situaciones con que se toparán en su nuevo hogar para que se acostumbren, todo lo que aprendan quedará para siempre en su cuerpo y su mente.

Los científicos buscaban la docilidad, peor hubo más cambios, la inteligencia que se desarrollaba entre ellos, eran capaces de aprender de los humanos. Lo que provocó más estudios sobre la relación entre el ser humano y los perros, por ejemplo, parece que los perros saben cuándo volverán sus dueños, son muy buenos asociando ideas, tomando señales del entorno y conectarlos a los gestos.

El oído de los perros es cuatro veces mejor que el nuestro. Un estudio indica que los perros interpretan correctamente nuestro lenguaje corporal el 90% de las veces, incluso más que los chimpancés, los antepasados del ser humano. El secreto es que los canes han evolucionado para entender al ser humano, para interactuar, relacionarse emocionalmente y comunicarse, al contrario de los primates.

Para los perros, la información que necesitan se encuentra en los ojos, ellos perciben que les estamos haciendo caso cuando los tenemos abiertos, entonces cuando están cerrados, no acatan órdenes, ello los convierte en buenos observadores, ágiles mentales y grandes imitadores.

 

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