Historia,Imprenta,Impresión

Johannes Gutenberg, el inventor de la imprenta

27 Nov , 2019  

impresion urgente

Las impresion urgente siempre está presente en nuestra vida diaria, desde los libros, los periódicos que cada mañana leemos, las revistas que compramos, los volantes que nos reparten afuera del metro, hasta las impresiones de los trabajos para la escuela. Desde tiempos antiguos y hasta la Edad Media no existió otra forma de escritura que la realizada a mano, pero el invento del alemán Johannes Gutenberg vino a revolucionar nuestra forma de vida, de lectura y escritura.

Gutenberg, el padre de la imprenta, nació alrededor del año 1400, y desde muy pequeño se inició en el arte de la orfebrería y en las técnicas de acuñación de monedas, ya que era el negocio familiar. Así transcurrieron los primeros treinta años de su vida, hasta que, en Estrasburgo, Gutenberg se asoció con tres acaudalados ciudadanos, Hans Riffe, Andreas Dritzehn y Andreas Heilmann, en actividades relacionadas con el tallado de gemas y el pulimiento de espejos; sin embargo, la mayor parte del tiempo lo invertía en su “proyecto secreto”. Cuanto más información se conoce acerca del nacimiento de la imprenta tipográfica, mejor se comprende la importancia de los trabajos de Gutenberg en Estrasburgo, ya que es muy probable que en este lugar empezara a realizar lo que constituye la originalidad de su obra: la producción de caracteres móviles metálicos.

Su arte como impresor había alcanzado una buena calidad para pedirle un préstamo de 800 florines a Johann Fust, un acaudalado burgués, quien se limitó a aceptar las herramientas y utensilios de Gutenberg como garantía, pero dos años más tarde, en 1452, se convirtió en su socio a raíz de un nuevo préstamo. Este negocio se llamaba Das Werk der Bücher, y fue la primera imprenta tipográfica en sentido moderno. Ahí mismo colaboraba con Peter Schöffer, un calígrafo de gran talento que había estudiado en París.

En 1455 se presentó la primera obra maestra del nuevo arte: la célebre Biblia “de 42 líneas”, también conocida como la Biblia de Gutenber. Esta fue la versión latina de las Escrituras de San Jerónimo, y se necesitó fundir casi cinco millones de tipos, editándose 120 ejemplares en papel y 20 en pergamino, de los que se conservan 33 y 13, respectivamente.

Tras perder un pleito legal con Fust, al que tuvo que cederle su imprenta, el célebre impresor vivió unos años amargos, sin embargo, después de ellos contó con la ayuda desinteresada de Konrad Humery, funcionario del ayuntamiento de Maguncia, que le proporcionó material para montar un pequeño taller tipográfico, se especula que allí imprimió varias obras menores. A partir de 1465, Gutenberg se convirtió en miembro de la corte real gracias al mecenazgo del arzobispo de Maguncia, Adolfo II de Nassau. Gutenberg falleció el 3 de febrero de 1467, sin embargo, vivió para ver cómo su invento se extendía rápidamente por toda Europa.

 

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