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El graffiti en la historia

5 Jun , 2018  

 

El graffiti nació en Estados Unidos como un arte a través del cual las personas podrían expresar sus sentimientos y formas de pensar. En su génesis fue un acto subversivo contra el gobierno y la represión a los jóvenes, ahora guarda esa bandera pero sus objetivos se han extendido.

Hoy en día los artistas han incursionado en la industria gráfica pues muchos de sus diseños de graffiti las han convertido en imprenta chabacano para plasmarlo en playeras o en stickers principalmente con impresiones de alta calidad que se pueden comprar en Amazon.

En México este arte gráfico vio la luz principalmente en Tijuana por su cercanía fronteriza y el intercambio social. Posteriormente, el graffiti se estableció en Guadalajara, en donde surgieron los old school (vieja escuela) y así comenzaron a figurar los primeros estilos de firmas o tags.

En la Ciudad de México el graffiti llegó a insertarse en los barrios marginales y periféricos de la capital, hacia donde el proceso de urbanización y de crisis económica de mediados de los años setenta y principios de los ochenta del siglo XX empujó a una enorme cantidad de población a emigrar, procedente de diversos estados del interior de la República.

Precisamente con la conformación de bandas juveniles se dio una primera oleada de graffiteros, algunos de los cuales llegaron a aprender esta forma de expresión plástica en la frontera, cuyos conocimientos hicieron extensivos a los demás integrantes de sus respectivos grupos.

El estilo de graffiti que llegaron a desarrollar estos colectivos marginales era más de carácter territorial, al delimitar su accionar a un espacio urbano específico, de acuerdo con la circunscripción o barrio, lo que a su vez implicaba una apropiación del mismo.

Con ello se asumía el compromiso moral de no pintar o graffitear otro barrio al que perteneciera otro grupo o crew, porque hacerlo significaba asumir una actitud invasora y de provocación.

Los graffiteros o crews tuvieron así su origen en los chavos banda de las colonias marginales de la ciudad de México, de quienes fueron marcando cierta distancia, social y cultural. La práctica del graffiti de los grupos mexicanos en poco se distingue de la iniciada por sus antecesores neoyorquinos, en donde el uso irrestricto de la “lata” de pintura en aerosol se ha trocado en instrumento básico, lo mismo que los stickers o marcadores.

La forma crew de organización ha sido retomada, lo mismo que los estilos de graffitear: el tag, la bomb, las master pieces o pinturas murales, etcétera. A diferencia de las bandas, entre los graffiteros mexicanos no existe una disputa o delimitación de territorio de manera marcada; la mayoría de las veces, los espacios y las obras son respetados, siguiendo la tradición crew señalada en párrafos anteriores.

 

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