Incendios

¿Cómo actúan los incendios forestales?

2 Ago , 2018  

 

National Geographic nos explica que cuando los incendios escapan del control humano y ni con los sistemas contra incendio se pueden controlar, alimentados por el clima, el viento y la maleza, pueden calcinar hectáreas de tierra y consumir todo lo que encuentran a su paso en cuestión de minutos.

Cada año se produce una media de más de 100 mil incendios, llamados también incendios forestales, que queman entre 1.6 y 2 millones de hectáreas de terreno cada año. En los últimos años, los incendios han consumido hasta 3,6 millones de hectáreas.

Los incendios forestales se mueven a velocidades de hasta 23 kilómetros por hora, acabando con todo lo que encuentran a su paso (árboles, maleza, viviendas e incluso seres humanos).

Deben darse tres condiciones para que un incendio forestal se propague, algo que los bomberos llaman el triángulo de fuego: combustible, oxígeno y una fuente de calor.

El combustible puede ser cualquier material inflamable que esté cerca del fuego, incluidos los árboles, la hierba, la maleza e incluso las casas. Cuanto mayor sea la cantidad de combustible presente en una zona, más intensidad tendrá el fuego. El aire proporciona el oxígeno que el fuego necesita para arder. Las fuentes de calor contribuyen a desencadenar el fuego y hacen que el combustible esté lo suficientemente caliente para prenderse.

Los rayos, las fogatas, los cigarrillos, los vientos cálidos e incluso el sol pueden proporcionar el calor suficiente para desatar un incendio.

Si bien cuatro de cada cinco incendios son causados por el ser humano, la naturaleza suele contribuir alegremente a avivar las llamas. El clima seco y las sequías convierten la vegetación en combustible sequísimo e inflamable; los vientos fuertes hacen que el fuego se extienda con rapidez; y las temperaturas cálidas alientan esta combustión.

Cuando estos factores se dan a la vez, sólo es necesaria una chispa (en forma de rayo, incendio provocado, un cable caído, una fogata o un cigarrillo) para desatar un incendio que podría durar semanas y carbonizar decenas de miles de hectáreas.

Los estados de Montana, Idaho, Wyoming, Washington, Colorado, Oregón y California experimentan algunos de los peores incendios de Estados Unidos. Retomando el caso de California, los incendios que se generan en esta parte tienden a empeorar por los vientos cálidos de Santa Ana que pueden transportar una chispa durante kilómetros.

 

 

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