Cine

El surrealismo de los sueños

27 Jun , 2018  

 

Los sueños son un misterio de la mente para muchos, pues siempre nos preguntamos a la mañana siguiente ¿por qué soñé eso? en otros casos sí sabes por qué y en algunos otros piensas que no soñaste nada porque no lo recuerdas y recurres al diccionario de sueños.

En realidad, cuando dormimos siempre soñamos y son sueños diferentes, aunque los que más se recuerdan son los que se nos presentan antes de despertar, con frecuencia suelen ser más emocionantes, más sensitivos, más nítidos y que cambian rápidamente de escena.

¿Creen que sería más fácil sobrevivir a la vida mediante los sueños? ¿Les inquieta saber lo que se encuentra en su inconsciente, por más obscuro que sea? Pues precisamente éstas preguntas las propone el genio checo (no encuentro ningún otro adjetivo para llamarlo) Jan Svankmajer en su largometraje Sobrevivir a la Vida del 2010.

En este genial film el cineasta explora la psique en una surrealista comedia negra, el cómo la experiencia onírica, cuando se vuelve al consciente, puede fundirse con la existencia cotidiana y redirigirla por completo hacia algo que no lo hubieras imaginado.

La historia empieza cuando el personaje principal Evzen un hombre de edad madura comienza a soñar. Él se define como una personal normal, tan normal como la rutina cotidiana con su esposa y comprar los boletos de lotería en Sportipo. Un trabajo aburrido con un compañero que sólo se la pasa hablando de su vida privada que es aún peor que la suya.

De un día para otro, comienza a soñar con una hermosa mujer con vestido rojo que frecuentemente se cambia el nombre hasta quedarse con el nombre de Ezvenia. Él poco a poco se va enamorando de ella hasta el punto de obsesión, hasta el punto de tomar pastillas para dormir y siempre soñar con ella.

Esa experiencia causa una gran inquietud en Ezven, por lo que decide recurrir con una psicóloga que tiene cuadros colgados en su pared de Sigmund Freud y Carl Gustav Jung que aprueban o refutan las deducciones de la especialista.

Svankmajer se vale en esta producción de los elementos que lo caracterizan como cineasta, la combinación de stop motion con live action, lenguas, huevos gigantes, híbridos como cuerpos de mujer con cabeza de gallina, perros con cuerpo de hombre, así como despreocupadas referencias sexuales.

Sus imágenes renuncian a la literalidad de la iluminación que detalla, de los cortes exactos, de los planos bien trazados, para llevarnos al simbolismo. Jan vuelve a destacar su genialidad animada al contar una historia en la que solo la fusión del sueño con la realidad puede completar la vida humana.