Cultura,Tradición

Barro negro y la artesanía

10 Jul , 2018  

 

La alfarería mexicana es parte importante de la identidad cultural del país, durante generaciones han empleado, incluso, desarrollado la técnica de crear artilugios. Existen recintos como el Fonart que apoya este tipo de labores artesanales. A continuación, una breve reseña del surgimiento del barro negro extraída del portal diariodelamixteca.com, ¿sabes cómo se elabora?

Una artesana acaricia la superficie húmeda de una masa de barro; la pieza no deja de girar gracias al movimiento acompasado, hipnótico, de sus manos. El giro de ese florero —¿o cántaro?— en ciernes, transcurre en el interior de la Alfarería Doña Rosa, hogar de una mujer oaxaqueña que a mediados del siglo pasado libró una batalla inusual contra la revolución tecnológica que planteó en su comunidad la llegada de artículos domésticos de peltre y plástico.

La artesana narra que ante la baja en ventas de la alfarería fue Doña Rosa, matriarca de la familia y pionera de la alfarería local, quien tuvo una ocurrencia genial: incorporar un elemento adicional al giro del barro para sepultar para siempre a su color gris opaco. Los resultados fueron, al mismo tiempo, afortunados e inesperados.

Cuenta la artesana mientras mantiene al barro dando vueltas: “Doña Rosa vivió en la época en que el plástico y el peltre remplazaron a la alfarería. Fue en 1953 cuando ante la baja de pedidos supo dotar de belleza a sus creaciones, al punto de convertirlas en artículos ornamentales. Fue ella la creadora, ni más ni menos, de la técnica del barro negro de Oaxaca que hoy empleamos”.

Sin ocultar el orgullo que le ocasiona su parentesco con Doña Rosa, la mujer explica que la matriarca descubrió que al tallar con un cuarzo la pieza terminada, ésta adquiría un brillo inédito que aumentaba su atractivo.

Para lograr este resultado, la pieza tenía que estar recién oreada para que pudiera permitir el sellado de los pozos del barro con un tallado posterior, logrando así un primer brillo instantáneo. Después, había que cubrir un tiempo exacto de cocción para que pudiera tomar el color negro, aumentando su resplandor y atractivo a la vista. El éxito fue inmediato.

El barro adquiere un tono negro resplandecientes tras pasar alrededor de siete horas de cocción en un horno artesanal, claro que antes fue tallado con un trozo de cuarzo. Con ello, se mató a dos pájaros de un tiro, por un lado, derrotaron la proliferación del plástico y peltre cuales pusieron en riesgo a este arte. Por el otro, contagiaron a las siguientes generaciones de artesanos que quedaron impresionados por la belleza del barro negro.

 

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